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COVID-19: pacientes que se recuperan de la terapia intensiva pueden tener discapacidad

La mayoría de los pacientes que se recuperan de la COVID-19 luego de estar internados con síntomas moderados a graves queda con algún tipo de secuelas y algunos pueden tener discapacidad.

El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Papa Francisco, Ricardo León de la Fuente, señaló que estos casos de cuadros más delicados representan el 20 por ciento de quienes se enferman.

El médico advirtió que muchas de estas personas, una vez recuperadas no pueden retomar sus actividades cotidianas, como las tareas laborales, y lamentó que “hay profesionales de la salud que no pueden volver a atender”.

“De los que se recuperan de infección severa por COVID-19 muchos pueden tener distintas secuelas cuando son dados de alta”, remarcó el médico, y explicó que esto depende del grado de compromiso de la enfermedad y de las condiciones previas de los pacientes.

Algunos de los cuadros que tienen estas personas al salir de la internación por COVID-19 son debilidad muscular generalizada, afecciones psicológicas muy marcadas, como depresión y pánico; afecciones respiratorias, como dificultad para respirar; afecciones cardíacas, con distintos grados de insuficiencia cardíaca, y compromiso de los riñones si durante la internación tuvieron un fallo renal agudo.

León de la Fuente explicó que, como esta situación es nueva, no se sabe aún si las secuelas quedan de manera permanente o no.

Los pacientes que tienen estos cuadros son derivados a sus médicos de cabecera o a especialistas para que sigan tratándose.

El médico reflexionó sobre la importancia del comportamiento de la sociedad durante la pandemia: “Esto nos va a acompañar por mucho tiempo. Tenemos que aprender a convivir con el virus. La gente debe adaptarse, tratar de volver a la nueva normalidad y proteger a las personas con factores de riesgo, que son las que terminan con secuelas”.

Lo más común: la fatiga

El pediatra infectólogo Antonio Salgado se refirió al llamado “síndrome pos-COVID-19” y mencionó algunas de las consecuencias que deja esta enfermedad en los pacientes en general: “A nivel cardiovascular, puede dar arritmias y lo más importante son las secuelas pulmonares, que puede dejar en pacientes sintomáticos, como fibrosis pulmonar”.

El médico advirtió que la consecuencia más común de todas, en más del 53 por ciento de los pacientes que se recuperan de la COVID-19 es la fatiga.

Buscan sumar camas para recuperados con secuelas 

Autoridades del hospital Señor del Milagro y del Centro de Rehabilitación Física de la Provincia buscan crear un espacio con 34 camas para internar a pacientes recuperados de COVID-19 que tengan secuelas graves debido a la enfermedad y al tratamiento recibido.
El gerente general del nosocomio, Julio Garzón, explicó que, luego de las internaciones en terapia intensiva, que duran en promedio más de 20 días, muchos pacientes quedan con debilidad muscular, lo que les impide a algunos realizar actividades de la vida diaria como, por ejemplo, levantar una cuchara para comer.
“El paciente que está en terapia intensiva recibe mucha cantidad de medicamentos y eso, con el tiempo, hace que luego tenga secuelas debido a ese tratamiento, más allá de las secuelas que deja la COVID-19”, observó el médico.
Si bien después de transitar la enfermedad la mayoría de los pacientes vuelven a sus casas y pueden hacer rehabilitación ambulatoria, otros requieren cuidados intensivos por las consecuencias neuromusculares y la debilidad extrema. En la actualidad estas personas deben seguir en terapia o van a sala común, pero no se les puede dar de alta.
Mediante esta iniciativa buscan brindarles a estos pacientes un espacio para la rehabilitación y, al mismo tiempo, descomprimir las camas de terapia intensiva de los hospitales. Este espacio se armaría en la sala de geriatría del Hospital del Milagro, que está en un edificio cercano a este.
“La idea es que el lugar reciba pacientes posterapia intensiva y recuperarlos. Buscamos que vengan acá y tratar de darles una solución en un par de semanas”, expresó Garzón, aunque consideró que todo se evaluará a medida que se presenten los casos.

“Cansancio es poco”

En el Hospital del Milagro las 12 camas de terapia intensiva están ocupadas con pacientes con COVID-19 desde hace varias semanas y todos tienen asistencia respiratoria. No logran que la ocupación baje del 100 por ciento.
Dentro del hospital quieren habilitar tres salas con gases medicinales, para ofrecer soporte respiratorio no invasivo y evitar llegar a la asistencia respiratoria.
Por la demanda de cuidado que requieren los pacientes con COVID-19, los trabajadores del hospital trabajan con mucho estrés desde hace varios meses.
“La palabra cansancio es poco, no solo por lo físico sino también por lo intelectual y el desgaste mental”, reconoció Garzón. Hay mucho personal de salud aislado y cursando la enfermedad, además de compañeros fallecidos.

El Tribuno

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