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Escándalo tras escándalo: es falso el proyecto de la clínica en Aguaray

“Cuando la limosna es grande…”, más aún viniendo de un intendente que enfrenta una causa federal por el robo de 35 kilómetros de caños del Gasoducto del NEA y que zafó de la destitución porque al cuerpo deliberativo no le alcanzaron los votos que no dio la bancada oficialista, sumado a que la próxima semana los diputados tratarán el proyecto de intervención del municipio en medio de movilizaciones vecinales; para los pobladores de Aguaray no es fácil confiar.

El domingo anterior el inefable intendente Enrique Prado convocó a una reunión en la Casa de la Cultura a vecinos y concejales para hacer un anuncio rimbombante: un grupo empresario venezolano, con sede en Caracas, tenía la intención de invertir 50 millones de dólares en la construcción de una clínica de 8 pisos, en la que trabajarían profesionales argentinos y de otros países, para captar pacientes en la región. Durante el anuncio los concejales se miraban unos a otros.

La noticia la dio Prado acompañado por quien se identificó como médico y politólogo venezolano, “el doctor Sebastián Solano Guzamana”, supuesto representante de Banesco Internacional, empresa que proponía la millonaria inversión.

  Prado y Solano Guzamana, supuesto representante de Banesco 
Banesco -lo dijo el mismo Prado en la reunión que difundió por las redes sociales del municipio pero que ayer fueron borradas- y gracias a sus propias gestiones, había enviado una dializadora para extracción de plasma, una centrifugadora, 30 mil pruebas rápidas para COVID-19, 30 mil barbijos y 30 mil guantes quirúrgicos, que según Prado llegarían desde Panamá hasta el aeropuerto de Mosconi, por lo cual pidió autorización a los ediles para recibirla. El cuerpo prefirió no autorizar nada.

  El documento que Banesco difundió en redes sociales.

El anuncio y la trampa

En la presentación de las supuestas donaciones y de la “millonaria inversión” Prado dijo algo que hizo mucho ruido: que el municipio -DEM Y CD- debían definir la donación de un predio de 2 hectáreas ubicados a menos de 8 cuadras de la plaza principal de la localidad, sobre avenida Mitre, donde supuestamente se iba a construir la clínica. “Ahora lo tenemos para amontonar arena, así que hay que ver qué hacemos”, deslizó en referencia al predio que pasó a poder del municipio luego de pertenecer al SUPE ( Sindicato Unidos Petroleros del Estado) por gestiones del exintendente Alcoba, y donde debía construirse el nuevo hospital de la localidad pero que nunca se comenzó. Otra de las tantas frustraciones que dejó el tristemente recordado Fondo de Reparación Histórica de la gestión de JUAN MANUEL URTUBEY.

El Tribuno

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