{"id":4942,"date":"2022-01-03T11:03:09","date_gmt":"2022-01-03T14:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/lacontracara.com\/?p=4942"},"modified":"2022-01-03T11:03:11","modified_gmt":"2022-01-03T14:03:11","slug":"historia-entre-los-chalchaleros-y-el-club-del-clan-salta-en-la-decada-de-1960-a-1970","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/2022\/01\/03\/historia-entre-los-chalchaleros-y-el-club-del-clan-salta-en-la-decada-de-1960-a-1970\/","title":{"rendered":"Historia | Entre los Chalchaleros y el Club del Clan: Salta en la d\u00e9cada de 1960 a 1970"},"content":{"rendered":"\n<p>La Salta colonial a la que me refer\u00ed en art\u00edculos anteriores ha sido analizada en relaci\u00f3n a las viejas casonas de estilo colonial o neocolonial que poco a poco fueron demolidas por seguridad o por imposici\u00f3n de nuevas modas o ideolog\u00edas. Los recuerdos de esas casonas o la pervivencia de algunas de ellas permitieron a muchos lectores de la ciudad expresar sus opiniones al respecto y dejarnos testimonios de otros tiempos. Lo que sucede en el \u00e1mbito de la arquitectura tambi\u00e9n se manifiesta en algunos objetos que permiten reflexionar nuevamente sobre el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cEsplendores y cenizas de un tiempo ya sin retorno\u201d del diario El Intransigente de 1968 son tres los elementos que se seleccionan para analizar: las piezas art\u00edsticas o \u201cantig\u00fcedades\u201d, las estatuas y los coches de plaza. Respecto de las primeras se dice de ellas que son \u201cvestigios de la pompa de otros d\u00edas\u201d. Muebles, joyas o adornos antiguos son considerados como verdaderos tesoros que no ten\u00edan un valor meramente utilitario; eran, sobre todo, obras art\u00edsticas, \u201cproducto de una larga y madurada paciencia, de un trabajo efectuado con dedicaci\u00f3n y cari\u00f1o\u201d. Tal como las viejas casonas se opon\u00edan a los modernos monobloques, en este caso, las antig\u00fcedades, de car\u00e1cter artesanal, se oponen a los objetos fabricados en serie.<\/p>\n\n\n\n<p>El progreso y las modernas t\u00e9cnicas aparecen para desplazar los esplendores de un tiempo que se va. El pasado dej\u00f3 marcas positivas en esos objetos antiguos que est\u00e1n en extinci\u00f3n: belleza, ritmo, personalidad, pompa, suntuosidad, tesoros, arte. En contraste, el progreso trae notas negativas: automatizaci\u00f3n, \u201cdespersonalizaci\u00f3n\u201d, negocios, utilitarismo, vulgaridad, siempre desde la perspectiva de quienes escriben los art\u00edculos period\u00edsticos aqu\u00ed analizados.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a las estatuas se habla de aquellas que se encuentran en los parques y las plazas destinadas para adornar lugares p\u00fablicos. Esculpidas en la piedra o forjadas en el bronce \u201ctienen la vida imperecedera que les ha impreso el artista\u201d. Simbolizan la lucha contra el tiempo porque fueron creadas con un prop\u00f3sito superior: \u201cEstas obras de arte nacieron para producir en el alma y en la sensibilidad una emoci\u00f3n est\u00e9tica\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El periodista de este art\u00edculo denuncia que en el caso de las antig\u00fcedades son buscadas en ese momento por coleccionistas y vendedores que s\u00f3lo ven en ellas un preciado bot\u00edn. As\u00ed, un simple lavatorio o un plato de porcelana antigua son presas codiciadas por \u201cesos cazadores insaciables\u201d. Mientras estos objetos tienen para algunos s\u00f3lo el valor de las mercanc\u00edas, las estatuas, tambi\u00e9n productos art\u00edsticos pero fuera del circuito de la producci\u00f3n del Mercado, han dejado de tener valor alguno. Est\u00e1n olvidadas, en sombra y silencio: \u201cEn nuestra plaza 9 de julio hay cuatro de esas peque\u00f1as estatuas, pero hay gente que nunca ha reparado en su existencia. Injusto destino el de esas obras, que nacieron para ser contempladas y deben soportar la m\u00e1s absoluta indiferencia de los que pasan a su lado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, los coches de plaza, v\u00edctimas del progreso y el avance de la t\u00e9cnica, tambi\u00e9n agonizan: \u201cLos coches de plaza dormitan su lenta muerte en determinadas calles de la ciudad\u201d. Tal como las viejas casonas, estos objetos son presentados como seres vivientes: nacen, viven y mueren. En su juventud y madurez fueron esplendorosos. Eran entonces hermosos y brillantes. Transportaban a j\u00f3venes que iban a dar serenatas o llevaban, jubilosos, a los enamorados. En la vejez, sobreviven prestando algunos servicios de carga y paseando a ocasionales viajeros. Son parte de costumbres abandonadas y, como las estatuas, caen en la indiferencia y el olvido: \u201cComo seres fantasmales los sentimos cruzar algunas veces, por la noche, marcando con su ruido el rumbo definitivo de la derrota\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La nueva ciudad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la imagen de la Salta del ayer comienza a aparecer en el relato period\u00edstico la imagen de otra ciudad dispuesta a desplazarla. \u201cLa gran ciudad\u201d de El Tribuno del 14 de septiembre de 1968 da testimonio de esta realidad. Seg\u00fan las estad\u00edsticas a las que se recurre, Salta ha experimentado, en esos a\u00f1os, un notable crecimiento que la ubica en el quinto lugar del pa\u00eds despu\u00e9s de Mar del Plata, C\u00f3rdoba, Rosario y Bah\u00eda Blanca. El desarrollo trajo l\u00f3gicas transformaciones: \u201c\u2026lo que ayer fue barrio, hoy es centro, y lo que ayer fue campo, hoy es barrio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la ciudad tiene \u201csabor a pasado reciente\u201d; eso provoca nostalgia en sus habitantes: \u201c(Hay) quienes recuerdan, por ejemplo, momentos en que el estr\u00e9pito del tranv\u00eda hac\u00eda vibrar paredes y despertar el temeroso comentario de alguna vieja que, horrorizada, no pod\u00eda abstenerse de persignarse cuando se enfrentaba a uno de esos impresionantes veh\u00edculos\u201d. De esos transportes, en 1968, s\u00f3lo quedaban los \u00faltimos vestigios en el cruce de las calles San Mart\u00edn e Ituzaing\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrastando con ese pasado, aparece la nueva Salta y el periodista de El Tribuno no comparte la nostalgia de la Salta de antes que \u00e9l s\u00f3lo describe para resaltar todo lo positivo del presente que vive y del porvenir que se dise\u00f1a. La nueva Salta seg\u00fan su percepci\u00f3n se caracteriza por el perfeccionamiento urban\u00edstico y por ser \u201cdigno ejemplo de toda la rep\u00fablica\u201d. Salta tiene una meta: convertirse en \u201cla gran ciudad\u201d y el salte\u00f1o, como parte y art\u00edfice de la misma debe sentirse orgulloso. Para eso el ciudadano debe estar preparado, conocer su ciudad y estar al servicio del turista.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta interesante una lectura reflexiva del art\u00edculo \u201cApuntes para un manual de cicerone\u201d de El Tribuno, del 26 de julio de 1968 en el que se afirma que este peri\u00f3dico, colabora con la campa\u00f1a de promoci\u00f3n y cultura tur\u00edstica en la que todos los salte\u00f1os est\u00e1n de alguna manera empe\u00f1ados. Brinda en esta nota algunos elementos de informaci\u00f3n con los que las personas podr\u00e1n contestar los requerimientos de los ocasionales visitantes. Y, a continuaci\u00f3n,&nbsp; se ofrece al lector un registro de lugares del centro de la ciudad, de sus alrededores y de localidades del interior que pueden ser de inter\u00e9s para los turistas. Todos ellos tienen valor hist\u00f3rico, lo que, voluntaria o involuntariamente, lleva a quien escribe a revalorizar el pasado. La diferencia radica en que ese tiempo ido ya no est\u00e1 relacionado con la nostalgia, sino con un fin productivo. Se explota lo que el pasado tiene de \u201cvendible\u201d. Reconvertido en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, renace y se ofrece a trav\u00e9s de sus s\u00edmbolos y lugares emblem\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Salta de antes\u201d, la ciudad colonial ya no es tal. Forma parte de un mundo ido, de un pasado que no se puede recuperar. De ella s\u00f3lo queda una imagen, una representaci\u00f3n convertida en mito. Pero tambi\u00e9n se construye el mito en relaci\u00f3n con el presente y el&nbsp; futuro: la imagen de la gran ciudad, aquella que se identifica con el progreso, la que sue\u00f1a con ser una de las mejores del pa\u00eds. Ambos mitos conviven. A veces, se oponen; otras, se complementan. Los argumentos esgrimidos a favor de uno o de otro aparecen en el discurso period\u00edstico de la d\u00e9cada del \u00b460, mientras la ciudad sobre la que se habla sigue su l\u00f3gico transcurrir. En los diarios de 1968 consultados se anuncia la licitaci\u00f3n p\u00fablica para la compra e instalaci\u00f3n de sem\u00e1foros en la capital de la provincia. En otros espacios, las carteleras de los cines dan cuenta de los estrenos de las pel\u00edculas: \u201cEl pr\u00edncipe y el mendigo\u201d con Guy Williams, \u201cLa orqu\u00eddea negra\u201d con Sof\u00eda Loren y Anthony Queen, \u201cEl regreso del pistolero\u201d con Giuliano Gemma, \u201cRubias contra pelirrojas\u201d con Elvis Presley, \u201cLa fuga de los generales\u201d con Paul Newman, entre otros estrenos que no hacen m\u00e1s que difundir en la pantalla mitos extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los habitantes de esta ciudad, definitivamente escindida entre la tradici\u00f3n y el progreso, encuentran en los peri\u00f3dicos informaci\u00f3n sobre los \u00eddolos del momento: Palito Ortega, Juan Ram\u00f3n, Los Monkees, Violeta Rivas, Leo Dan\u2026 Tambi\u00e9n se enteran de qui\u00e9nes integran el cuadro de honor de las distintas escuelas de Salta y de las emisiones de \u201cLa campana del saber\u201d, difundidas por LV9 Radio G\u00fcemes y dan a conocer hechos que interesan a la comunidad, como la construcci\u00f3n de la pileta de nataci\u00f3n en el colegio Santa Rosa de Viterbo o la convenci\u00f3n de hippies programada para realizarse en nuestra ciudad en el transcurso del a\u00f1o \u00b468.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mitos no han muerto a\u00fan. Alimentados por distintas ideolog\u00edas y encuadrados en circunstancias cambiantes, siguen vigentes. Desentra\u00f1ar sus esencias y los mecanismos que los regulan es una propuesta que el lector podr\u00eda aceptar porque al decir de Roland Barthes: \u201clos mitos no son otra cosa que una demanda incesante, infatigable, una exigencia insidiosa e inflexible de que todos los hombres se reconozcan en esa imagen eterna y sin embargo situada en el tiempo que se form\u00f3 de ellos en un momento dado como&nbsp; si debiera perdurar siempre\u201d. Coincido con el punto de vista del semi\u00f3logo porque como lectores cr\u00edticos debemos cuestionar constantemente los usos que los hombres hacen de las cosas, del lenguaje y de los hombres mismos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Salta colonial a la que me refer\u00ed en art\u00edculos anteriores ha sido analizada en relaci\u00f3n a las viejas casonas de estilo colonial o neocolonial que poco a poco fueron&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4945,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,22],"tags":[608,609,35],"class_list":["post-4942","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-salta","category-sociedad","tag-historia-saltena","tag-raquel-espinosa","tag-salta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4942","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4942"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4942\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4946,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4942\/revisions\/4946"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4945"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4942"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4942"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacontracara.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4942"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}