Un candidato con rock : La faceta menos conocida de Alberto Fernández

Su pasión por el rock argentino y la amistad que hasta hoy mantiene con algunos de los padres fundadores del movimiento. En los 60 y 70, llamado “progresivo”. El primer simple que tuvo en sus manos, con dos canciones de Los Gatos. Y el resto que contamos a continuación

Los reporteros metropolitanos enfocaron la atención en Dylan, el collie que todas las mañanas sacaba a pasear Alberto Ángel Fernández, hasta este sábado en que fue impulsado como candidato a Presidente de la nación por el Frente Patriótico. El bautizo de este can con el nombre de uno de los padres fundadores del rock no es una casualidad: el postulante es un gran admirador de este género. Particularmente, el nacional.

Fan declarado de la etapa fundacional de esta expresión artística, la abrazó con toda pasión desde su juventud, a partir de la admiración por el trabajo de Los Gatos, Almendra y Manal. “El primer disco que compré en mi vida, se lo comenté el otro día a Lito Nebbia, era un simple de RCA (NdeR: sello discográfico que editaba discos en vinilo) que tenía un círculo amarillo en el medio y tenía ´Sueña y corre´ y del otro lado tenía ´Hombre de ningún lugar´”, le dijo a quien esto escribe, acerca de la primera de las tres bandas mencionadas, pilar del rock argie.

Incluso, en esta entrevista de fines de 2017, el propio @alferdez se definió como resultado de una mezcla cuyos ingredientes son “los poemas de Whitman (NdeR: Walter, escritor neoyorkino del siglo XIX), la música de Bob Dylan y Joan Baez, o la de Spinetta y Nebbia, y también la ideología de Perón y de Guevara”, dijo en esta charla informal para Punto Uno TV. Respecto a su pertenencia geográfica -lo cual no es  dato menor- remite a Villa del Parque, a 8 cuadras del club de sus amores, Argentinos Juniors.

En la vecindad, Fernández también recordó que tenía como vecino y “estaba cerca de Pappo” a quien escuchaba seguido a partir de su desempeño en Los Gatos, la banda fundada por Lito Nebbia (su amigo personal), a quien había reemplazo en guitarras tras la partida de Kay Galifi a Brasil.

Con el tiempo, ya mudado a un departamento en Santa Fe y Coronel Díaz, su descubrimiento fue una disquería, tal vez, llamada “La Roca Viva”. Fue en una ocasión en la que caminaba rumbo a la facultad de Derecho de la UBA, cuando la avistó y se percató que tenía a la venta “los discos que Nebbia editaba desde México, entonces me compré todos sus discos en el exilio”. Una admiración que el actual candidato presidencial por el Frente Patriótico mantiene, cultiva y reivindica como inspiración.

El éxodo de músicos argentinos que se produjo en los años 70 fue otra gran pérdida cultural, dado que “a muchos se les perdió el rumbo, como a Aquelarre (NdeR: un seleccionado que integraron Rodolfo García, Héctor Starc, Emilio Del Guercio y Hugo González Neira), Roque Narvaja”. Y en cierta manera Manal, cuyo guitarrista Claudio Gabis, hoy radicado en España, es otro de sus grandes amigos, lo mismo que el ex frontman de Vox Dei, Eduardo Soulé.

 

Fuente: NDR

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