Familiares y amigos de Alejandra Benítez, la chica trans que fue asesinada la semana pasada en la calle Ayacucho al 900 de San Miguel de Tucumán, marcharon en las inmediaciones de la plaza Independencia para solicitar justicia y que el caso no quede impune.

La muerte de la joven conmocionó una vez más al colectivo trans, el que organizó finalmente la marcha.

Por el crimen el sindicado como presunto homicida continúa en la clandestinidad y una fuente de la vecina provincia señala como posible paradero del mismo la ciudad capital de nuestra provincia, ya que Ricardo P. (31) es oriundo de Salta.

La policía tucumana y la Justicia de esa provincia por estas horas buscan a Ricardo, «Ricky P.», que desde el jueves pasado se encuentra prófugo de la Justicia.

Puenzo, según la investigación y los informes de diversos medios tucumanos, estaría identificado como el autor del crimen, ya que en su furia nocturna le quitó la vida a Benítez e hirió de gravedad a un amigo, quien esclareció en parte el atentado.

Efectivos allanaron la vivienda del acusado y secuestraron una motocicleta y un automóvil, vehículos que quedaron grabados en las cámaras de seguridad existentes en las cercanías de la escena del crimen. La policía buscó al sospechoso en casa de un familiar en Yerba Buena pero no dieron con él.

Fuentes de seguridad informaron a la vez que hallaron armas de fuego, las que fueron secuestradas para peritarlas. El acusado nació en esta capital y emigró a Tucumán para estudiar una carrera universitaria que nunca concluyó.

Luego de abandonar los estudios «Ricky P.» se dedicó a la compra venta de vehículos. Con un buen pasar económico de las zonas rojas tucumanas era habitué y cercano a las chicas trans que trabajan en la calle.

Medios tucumanos aseguran que solía salir con ellas y además del canon dejaba generosas propinas.

Con el caso de Alejandra, se suman dos transfemicidios en nuestra provincia y 95 a nivel nacional. Las organizaciones sociales buscan justicia por las chicas y piden aceptación por la parte de la sociedad para obtener trabajo y mejores condiciones de vida.

Las voces

En la marcha por justicia Abigail, una activista trans dijo ayer: «Alejandra Power Benítez era hija, amiga, tía y compañera de muchas personas que estaban allí. La Justicia no va a traerla de vuelta, pero el Estado debería estar para dar respuesta y contención».

El dolor expuesto en los medios masivos de comunicación no se detiene, como un espectáculo macabro de visibilidad de exclusión.

«Queremos al asesino, ¿por qué no dice quién es?, ¿por qué no le vimos la cara como sí estamos viendo el rostro de Alejandra?», expresó a los gritos Abigail, la activista trans, según transcribió un medio tucumano.

El crimen

Alejandra «Pawer» Benítez fue asesinada en la madrugada del jueves 5 de noviembre en las afueras de su monoambiente en Ayacucho y Roca, en la capital tucumana.

La persona que está acusada por el travesticidio de Alejandra la conocía y había estado con momentos antes con ella. «Luego él pasó en su motocicleta y le disparó con un arma fuego con la intención de matarla», afirmó al medio tucumano La Nota, Carlos Garmendia, a cargo de la querella.

Los efectivos de la División Homicidios de la Policía secuestraron el viernes pasado el automóvil y la moto del sospechoso.

En tanto, el abogado señaló que ya está la orden de captura para el sospechoso.

«Esta persona se ha escapado y probablemente la familia esté colaborando», aseveró.

Para la querella, «con lo que ya está recolectado, una vez que esta persona esté detenida, yo creo que no va a pasar mucho tiempo para que podamos tener un juicio que sea condenado este asesino».

En las primeras horas del atentado oficialmente se informó que la víctima fatal habría sido atacada a tiros por otra mujer trans, que también baleó a otro sujeto que fue operado por esas heridas y que luego dio su versión de los hechos e incriminó al salteño.

Fuente: El Tribuno

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