El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos reclamó este martes la «liberación inmediata» del presidente de Burkina FasoRoch Marc Christian Kaboré, depuesto por un golpe de Estado militar, mientras la calma parecía volver en la capital de este país africano.

«Pedimos a los militares que liberen inmediatamente al presidente y a los otros altos cargos detenidos», declaró la vocera Ravina Shamdasani en una conferencia de prensa en Ginebra.

La noche del lunes, los militares de Burkina Faso anunciaron por televisión que tomaron el poder tras criticar al presidente por su fracaso para contener el auge del yihadismo en el país.

La situación parecía volver a la calma esta mañana en la capital, Uagadugú, tras días de tensión.

El gran mercado, los comercios y las estaciones de servicio estaban abiertos y no había una presencia militar especialmente importante en el centro de la ciudad, informó la agencia de noticias AFP.

En la mañana, estaba prevista una manifestación a favor de los golpistas y decenas de personas se dirigían a la plaza de la Nación, en el centro de la capital, para expresar su apoyo a los militares.

El paradero del expresidente Kaboré sigue siendo una incógnita, y no se sabe si estaba detenido o en un lugar seguro con algunos de sus allegados.

La televisión nacional (RTB) publicó a la noche en las redes sociales una carta de dimisión manuscrita atribuida a Kaboré, que no fue posible de autentificar. En ella, dice que la renuncia fue en nombre «del interés superior de la nación».

Según RTB, la misiva fue transmitida directamente por los golpistas, sin que se sepa si fue escrita por el propio Kaboré, ni en qué condiciones.

La misma incertidumbre planeaba en torno al primer ministro Lassina Zerbo y otros responsables del depuesto Gobierno.

Burkina Faso sufrió varios intentos de golpe de Estado. En la vecina Malí, donde comenzó la insurgencia yihadista, los militares derrocaron en 2020 a un Gobierno civil.

El alzamiento suscitó preocupación en la comunidad internacional. Estados Unidos y la Unión Europea (UE) también pidieron la liberación de Kaboré y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó además su «preocupación» por su «integridad física».

Los militares dijeron que el Movimiento Patriótico de Salvaguardia y Restauración trabajará para establecer un calendario “aceptable para todos” para la celebración de nuevas elecciones, sin dar más detalles.

El motín militar comenzó a la 1 del domingo (las 22 del sábado en la Argentina) en varios destacamentos del país para exigir la renuncia de los jefes del Ejército así como «medios adecuados» para luchar contra los yihadistas, activos desde 2015.

Automáticamente, el Gobierno rechazó los rumores sobre un golpe militar y decretó un toque de queda por tiempo indefinido desde el lunes.

Los amotinados aseguraron que no buscaban tomar el poder sino que exigían más medios y el cese inmediato de la cúpula de la Agencia Nacional de Inteligencia por su incapacidad en la lucha contra los islamistas radicales que azotan desde hace años al país.

El país africano experimentó un aumento significativo de los ataques yihadistas desde 2015, obra tanto de la filial local de Al Qaeda como de la del Estado Islámico en la región, que también contribuyeron a aumentar la violencia intercomunitaria y al florecimiento de los grupos de autodefensa.

Kaboré, en el poder desde 2015 y reelegido cinco años después con la promesa de convertir en prioridad la lucha contra los islamistas radicales, es cada vez más criticado por la población, cansada de la violencia yihadista y de su incapacidad para afrontarla.

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