El docente Rubén Omar «Bigote» Cuéllar fue imputado formalmente ayer por el delito de difusión de publicaciones obscenas. El viernes último promocionaba el festival Trichaco, que desde hace 20 años organiza el cantante Chaqueño Palavecino, con la imagen de dos jóvenes indígenas de la Amazonia y la leyenda «El Trichaco te espera», un mensaje que fue interpretado por habitantes indígenas de la zona como una invitación a continuar con las prácticas de abusos sexuales, o chineo, por parte de bandas de criollos en perjuicio de niñas y mujeres de pueblos originarios. 

El fiscal penal de Salvador Mazza, Armando Cazón, que interviene en el caso, informó a Salta/12 que el hombre dijo que en realidad era un meme que le había enviado otro usuario y que él cometió el error de viralizar. Se supo que Cuéllar trató de excusarse afirmando que condena el chineo y que no tuvo intención de promoverlo. 

El trámite judicial continuará con los testimonios de los denunciantes, el presidente de la Unión Autónoma de Comunidades Originarias del Pilcomayo (UACOP), Abel Mendoza (Lutsej, por su nombre en wichí), quien presentó la denuncia penal el mismo viernes, luego de denunciar en las redes sociales que Cuéllar había subido a su estado de whatsapp la foto de las jóvenes, luciendo en sus cuerpos ornamentos de su cultura, y desnudas para la visión occidental. Además, habría otra denuncia de otro referente indígena, Octavio Barrozo. Y se sabe que el sábado también hizo una denuncia formal la titular del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades, Irene Cari. 

Al repudiar la publicación la UACOP aseguró que Cuéllar cumple funciones en el área de infraestructura del Ministerio de Educación de Salta, pero este organismo volvió a afirmar ayer que es un docente jubilado. Además, se supo que él mismo dijo en la fiscalía que cumple funciones en la cartera de Educación. 

Ni bien se realizó la denuncia el fiscal Cazón pidió al juez de Garantías N° 2 de Tartagal, Héctor Mariscal Astigueta, que ordenara «el cese y prohibición de difundir dichas publicaciones por cualquier medio, todo ello bajo apercibimiento de desobediencia judicial», aunque para entonces ya el docente había despublicado la imagen de su estado. La fiscalía destacó que estas publicaciones exhibían «imágenes de mujeres originarias como un atractivo para la llegada de visitantes ajenos a las comunidades» y sostuvo que se vincula «a la práctica del ‘chineo’ que consiste en el sometimiento de los criollos a las mujeres originarias».

Ayer Cuéllar trató de hablar con Mendoza. Según contó el referente, lo llamó tres veces, pero no lo atendió: “No voy a responder, porque con una persona así directamente no hablo”. “El nos faltó el respeto, le faltó el respeto a las mujeres”, sostuvo. Añadió que por eso no quieren que esto “quede así”, y que incluso están analizando la posibilidad de realizar otras acciones para visibilizar más estas violencias. “Vamos a estar esperanzados en que haya un resultado positivo a favor de las comunidades”, afirmó.

El referente dijo que entienden que la publicación de Cuéllar es un hecho “grave”, y que por eso esperan que haya consecuencias. «Cuando hay ese tipo de festivales, de eventos, hay abusos, hay violaciones. Y siempre los hubo, por ese motivo nosotros repudiamos, denunciamos. Acá estamos en zona tripartita, que corre mucha sustancia prohibida», dijo. Agregó que el festival no solo trae violencia para las mujeres indígenas, sino que también se fomenta la caza furtiva y el corte de plantas nativas como el palo santo.

En este sentido cuestionó al anterior intendente de Santa Victoria Este, el criollo Moisés Balderrama, y al actual, el wichí Rojelio Nerón, por otorgar los permisos para que se haga este festival. 

En abril pasado Nerón provocó el enojo de otros referentes indígenas, como Asencio Pérez, de Alto La Sierra, porque aseguró que en Santa Victoria Este no hay violaciones a mujeres y niñas indígenas cometidas por “blancos”.

“Santa Victoria Este está en crisis, es zona roja en salud, educación, en todo”, aseguró Mendoza. Y recordó que precisamente en Alto La Sierra, en 2015 fue violada por ocho varones una nena con retraso madurativo que se conoció con el nombre de Juana. “El es otro machista”, sostuvo sobre Nerón antes de afirmar: “Vamos a ir destapando la olla de a poquito, las mujeres se están animando a hablar”. En este aspecto el referente destacó la acción de Octorina Zamora, fallecida a principios de junio último, para alentar a las mujeres a denunciar estos hechos.

Chineo, trata y abuso sexual 

Abel Mendoza usó la palabra “chineo” para referirse a los abusos sexuales cometidos por hombres blancos en perjuicio de niñas y mujeres indígenas. El término era usado por los colonizadores y lo utiliza el Movimiento de Mujeres y Disidencias indígenas por el Buen Vivir, porque, explicó, «no se puede desnaturalizar una práctica silenciada e histórica, si no se la llama por el nombre con que se la conoce y se reproduce”.

El uso de este término genera un debate, algunas mujeres indígenas de Salta lo rechazan y prefieren hablar de violaciones y abusos sexuales en banda.

La publicación del docente salteño recibió un amplio rechazo de organizaciones de mujeres y disidencias. 

Anteayer el Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir repudió y convocó a “rechazar categóricamente las prácticas misóginas, racistas, y sexistas, como lo es el Festival Trichaco y todo lo que implica”.

El Movimiento recordó que desde hace años viene denunciando “las formas en que el sistema patriarcal, racista y colonial opera en Argentina con complicidad estatal y social, haciendo invisibles las prácticas de chineo, trata y abuso sexual que son recurrentes en el Norte del país sobre nosotras y nuestras niñeces”.

Sobre la exposición de las jóvenes indígenas, como «bienes culturales» susceptibles de ser consumidos, el Movimiento consideró que dejó al descubierto “cómo se fomentan y estimulan esas prácticas” y sostuvo que el Trichaco “cuenta con la complicidad de artistas como su creador, el Chaqueño Palavecino, y funcionarios del estado provincial como el empleado del Ministerio de Educación de la Provincia de Salta, Omar ‘Bigote’ Cuellar. Pero peor aún, son cómplices los asistentes que, al participar, admiten las prácticas machistas que convierten a las mujeres indígenas en objetos sexuales que pueden ser usados”.

El Movimiento resaltó el uso del término chineo. “Aceptar impunemente que nuestras cuerpas sean usadas con fines publicitarios es también invitar a plena luz del día que se nos muestre como algo disponible para la diversión perversa de quienes se creen con derecho a hacerlo simplemente porque somos niñas y mujeres y diversidades indígenas. Es habilitar a que los varones se sientan habilitados a ‘cazar’ niñas y jóvenes para violarlas, que es lo que en algunas partes del país se conoce como ‘salir a chinear’, esto es, el chineo”, aseguró.

“Salir a chinear no es una simple violación en manada, hecho de por sí infame”, aseguró. Sostuvo que es un crimen político “porque tiene un fundamento racista y colonial que es posible porque se nos roba toda dignidad, así como cotidianamente se nos sigue robando el derecho a nuestros territorios, a la alimentación, a viviendas dignas, a trabajos seguros, y el derecho de acceder a la justicia. Es un crimen del cual el Estado colonial y genocida debe hacerse responsable por las atrocidades que nos trajo, al tratarnos históricamente como la barbarie y como trofeos. En este caso, el crimen se agrava porque se lo ha transformado, además, en un caso de trata con fines de explotación sexual y todo ello, en el marco de este supuesto ‘festival’ folclórico en el cual, la fama de sus músicos, en particular de organizador, favorece su total impunidad”, sostuvo. 

El Trichaco se realiza en Rancho El Ñato, paraje ubicado a 16 kilómetros de Santa Victoria Este, cabecera del departamento Rivadavia, en el norte de la provincia de Salta y en el límite tripartito entre Argentina, Paraguay y Bolivia, una zona mayormente habitada por poblaciones originarias.

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