El río Pilcomayo sigue en niveles altos y preocupa a pobladores ribereños de la zona de Santa Victoria Este, donde los muros de contención, más conocidos como anillos, aún pueden controlar las crecidas que se producen como consecuencia de las lluvias en la cuenca alta.

No obstante, estas defensas comenzaron a ceder en otros sectores, tal como ocurre en la comunidad de Monte Carmelo, ubicada a 30 kilómetros de Santa Victoria Este.

Allí los pobladores tuvieron que recurrir al trabajo manual para recomponer las defensas; las aguas cortaron en las últimas horas el paso hacia esa comunidad y amenazan con llegar a la población, donde vive un centenar de familias.

Pobladores del lugar, en comunicación con El Tribuno, señalaron que el desborde del Pilcomayo no se podrá controlar por mucho más tiempo, sobre todo si, tal como lo indica el pronóstico, las lluvias siguen en la cuenca alta y se mantienen por varios días.

“El Gobierno provincial dice que tiene controlada la situación, pero la realidad es que necesitamos máquinas para trabajar con mayor efectividad y evitar que el agua avance” indicaron.

“Aquí en Monte Carmelo hay dos anillos, y uno de ellos ya se rompió. El otro está aguantando hasta el momento. No sabemos hasta cuando, porque el río se mantiene en niveles muy altos y con pronósticos de nuevas crecidas para las próximas horas” señalaron.

Ante esta situación algunas familias optaron por autoevacuarse y otras prefirieron quedarse en el lugar. Los pobladores pidieron la intervención del gobernador Saénz, ya que ningún legislador ni funcionario se acercó hasta el lugar para brindar una respuesta. El único que está trabajando es el intendente Nerón, pero con maquinaria escasa y mano de obra del lugar. Eso no alcanza para frenar las aguas” dijeron..

Destrucción en Misión La Paz 

Por otro lado, el diario ABC de Paraguay informó en las ultimas horas que el río llegó con inusitada fuerza a la zona de Pozo Hondo, pero que gracias a las defensas colocadas del lado paraguayo las consecuencias no fueron tan graves como sí ocurrió en la costa argentina de Misión La Paz, donde la última crecida destruyó por completo la estación hidrometeorológica que aporta información clave para la Comisión Trinacional del Pilcomayo. “Nada se pudo hacer para salvar las instalaciones ni los equipos, y ahora las aguas amenazan a la Aduana y a la base de Gendarmería argentina e incluso al poblado”, indicó ABC

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