¿Cómo no sabés de qué cuadro sos? ¿No conocés a Olmedo?¿Por qué hablás raro? ¿Para qué volvieron?.

Nos criamos en México, España, Nicaragua, Holanda, Suecia, Brasil, Estados Unidos, Francia y una lista larga de países… Cuando éramos chicos hablábamos español, pero algunas/os teníamos un acento raro, y sin entender las expresiones que otros chicos y adolescentes usaban acá.

¿La explicación? No nos animábamos a darla. ¡Qué te vas a poner a explicar que te exiliaste porque tus viejos eran militantes perseguidos por la dictadura.

Somos Hijas e Hijos del Exilio. Nacimos o crecimos en otro país a causa del Terrorismo de Estado impuesto en la Argentina en la década del ´70. Nuestros padres y madres fueron perseguidos políticos y se tuvieron que exiliar porque sus vidas y las nuestras corrían peligro.

Aunque hayamos vivido en diversas partes del mundo, este primer párrafo de nuestra carta abierta, nuestro documento fundacional, resume algo de lo que tenemos en común. También hay otras cuestiones más sutiles con las que nos identificamos. Desde hace 15 años, cada vez que nos reunimos y hablamos de nuestras historias con otras y otros que pasaron por experiencias similares, se puede escuchar:

«Mi viejo estaba a disposición del PEN»

«Nos tuvimos que ir con lo puesto, mis juguetes quedaron».

«Mis tíos del exilio me cuidaban».

«Para mí el desarraigo fue volver a Argentina».

«Me sentía sapo de otro pozo».

«Por el Plan Cóndor tuvimos que volver a exiliarnos».

«Fui apátrida».

«Cuando dejé de tener el DNI 92 millones…»

Frases que nos interpelan, en las que nos reconocemos automáticamente y que no hace falta explicar.

Hoy todos/as ya superamos los cuarenta años. Cada quien a su tiempo, va cerrando de a poco las heridas, achicando la cicatriz del desarraigo. Sin embargo, el proceso es más fácil si lo hacemos colectivamente. En conjunto nos vamos des-exiliando.

Nos juntamos para denunciar que el exilio es una violación a los derechos humanos que coarta violentamente el derecho a vivir y crecer libremente en la tierra de de nuestros madres/padres y cerca de nuestros afectos. Hace 15 años que prestamos testimonio, visitamos escuelas, participamos de actividades académicas, y difundimos nuestras historias. Haber nacido o crecido fuera de Argentina siempre nos generó problemas de documentación, nacionalidad, estudios, etc. La solución en esos casos también es colectiva.

Cada año participamos de los actos y manifestaciones del 24 de marzo porque nos reconocemos como parte de una sociedad que grita «Memoria, Verdad y Justicia» contra un Terrorismo de Estado que desapareció a treinta mil personas, que expropió bebés y que exilió y separó a familias enteras.

Desde 2006 marchamos como colectivo. Llevamos la bandera de Hijas e Hijos del Exilio, que hace de imán a nuevos/as integrantes que se acercan, descubren que no están solos/as y comienzan su propio des-exilio.

Luego de dos años contenidos por la pandemia, este 24 volvemos a las calles a decir ¡Presente!.

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