Año 2018, los titulares consignan una noticia que tiene ribetes insólitos, el entonces diputado por Rosario de la Frontera en ejercicio de su mandato, Kuldeep Singh, quedaba registrado por las cámaras en el momento en que junto a un grupo de individuos perpetraba una suerte de atraco tipo comando en la Planta del Parque Industrial de Güemes donde al mejor estilo de los gánster a punta de pistola redujeron al personal obligándolo a ejecutar lo que les pedían.

Si bien al principio todo fue confusión y acusaciones cruzadas, lo cierto es que Singh y el grupo de sicarios que lo acompañaban fueron grabados por las cámaras de seguridad que los delataron ya que al momento del atraco todos iban a cara descubierta.

Al inmediato escándalo le sobrevino una conferencia de prensa donde Singh trató de justificar lo injustificable ya que en un camión de su propiedad procedió a llevarse del galpón de una empresa cerealera bolsas vacías, herramientas, una envasadora y otros elementos. Lo más interesante, en realidad, desopilante, es que luego de que la invasión al lugar tomara estado público, el propio Singh reconoció que estuvo en el sitio y que se llevó “bienes de la empresa que me entregaron, pero no participé de ningún asalto». Es difícil imaginar cuál sería el Código Penal que exculparía a un particular que ingresa por la fuerza, con el ejercicio de armas a la vista, amenaza y obliga a generar acciones y no constituye un delito. Hilarante lo de Singh.

Pero si lo anterior es risible por la candidez –por llamarlo así- con que Singh se autoincrimina, más inentendible resulta que el causante explique que como la empresa Nutribras S.A. le debía la suma de $1.400.000, él decidiera hacer justicia por mano propia aportando un camión de su empresa claramente identificado, ingresar y tomar lo que se debe suponer que calculó se correspondía con el monto de la supuesta deuda.

Extraño concepto de la justicia reparativa el de este sujeto ya que si el Derecho se ordenara como Singh concibe que se saldan las deudas, la sociedad viviría en un estado de barbarie que haría que la vida en el Lejano Oeste fuese más colorida que “Buscando a Nemo”.

Como Singh no está en Disneylandia, terminó a las horas imputado junto a otros compinches por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por el número de personas y robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego y por ser cometido en poblado y en banda. Casi nada.
Según las declaraciones del sereno reducido por los ingresantes al sitio, lo habría amenazado de muerte para que no denunciara el hecho, algo insólito.

Sin embargo, este hombre que cambió su estado de diputado a imputado, arguyó que obró en todo a Derecho ya que –siempre a su decir- le habrían abierto las puertas para que alegremente eligiera lo que le pareciera que satisfacía sus demandas, diciendo entonces que poseía los remitos correspondientes a lo que se le entregó. Si fue un acuerdo entre la empresa y el supuesto damnificado ¿Por qué habrían de ingresar en horas de la madrugada y portando armamento? ¿Para qué vejar al sereno y huir?

El fiscal que instruyó entonces la causas, Federico Jovanovics Torino, supo solicitar a la jueza de Garantías Ada Zunino que corriera ante la Cámara de Diputados el correspondiente pedido de desafuero del acusado que según el expediente se habría llevado maquinarias y electrodomésticos valuados entre $3.000.000 y $4.000.000. O que no sólo habría cobrado su acreencia sino que además le quedaba ahora debiendo a la empresa asaltada. Todo muy kafkiano.

Tierra de oportunidades

Como Argentina ofrece siempre nuevos comienzos sin que el prontuario pese, Singh, luego de ser eyectado de la Cámara de Diputados, puesto bajo prisión preventiva y luego domiciliaria, en el mes de abril de 2019 salió en libertad, medida luego anulada por el Tribunal de impugnación.

Pero en este país el agua va y lava mejor que un jabón baja espuma, así que de ejecutar un golpe comando con armas, Kuldeep Singh, se sometió a la decisión popular en su poblado y terminó electo como concejal de Rosario de la Frontera. No es de extrañar ya que conviene recordar que el ahora senador por Rosario de Lerma, Sergio “Topo” Ramos ganó una intendencia desde la celda en que se encontraba por supuestos ilícitos cometidos durante su gestión. Como se dice, “Argentina, país generoso”.

Tan generoso que Singh no sólo llegó al legislativo comunal sino que además es el presidente del Concejo Deliberante de Rosario la Frontera.

A “Todo chancho le llega su San Martín”

Luego de todas estas demostraciones de impunidad, por fin la causa que estaba durmiendo desde el año 2020 tiene fecha y la Audiencia Debate comenzará el 26 de julio, continuando el 27 y 28, y luego los días 1,2 y 3 de agosto. El lugar será el Tribunal de Juicio Nro. 1, bajo la autoridad del Juez, Dr. Ángel Longarte.

La Constitución Nacional impone esperar el veredicto de la Justicia sin el cual todo ciudadano se presume inocente. De modo que en la primera semana de mes de agosto se sabrá si Kuldeep Singh es un “Robin Hood” a la criolla o un consumado delincuente.

¿Será Justicia?

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