Familiares de las 85 personas fallecidas tras el atentado de 1994 y autoridades de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) renovaron su pedido de justicia al cumplirse 28 años de esa masacre. Denunciaron la “falta de avance en la investigación” judicial, volvieron a responsabilizar a Irán y Hezbollah por ese crimen y exigieron que “el dolor de las víctimas debe despolitizarse”. Memoria Activa realizó su acto en Plaza Lavalle.

Acto presencial en Pasteur al 600

El principal orador fue Linetzky, la sobreviviente Anita Weinstein y tres familiares de fallecidos: Sofía Guterman, madre de Andrea; Jennifer Dubín, hija de Norberto; y Marina Degtiar, hermana de Cristian.

En su discurso, el presidente de la mutual judía, Amos Linetzky, criticó la labor de los jueces y de la fiscalía especial AMIA por la falta de avances en la causa. “Cuando la justicia es tan ineficiente y tan inútil la República pierde uno de sus fundamentos”, dijo.

Luego denunció que, a pesar de las pruebas que vinculan a funcionarios iraníes y la organización Hezbollah con ese hecho, “los canallas y miserables asesinos siguen paseando por el mundo con total libertad” sin que los gobiernos de turno y el Poder Judicial activen las alertas rojas que Interpol hace pesar sobre ellos.

A pesar de estos 28 años sin el esclarecimiento del atentado, “estamos de pie, seguimos y seguiremos de pie”, resaltó Linetzky, quien asumió en ese cargo hace meses.

“Somos los responsables de continuar la tarea” de investigar y “de incomodar a quien haga falta. De no callar nunca porque somos la voz de los que ya no están”, puntualizó.

El acto central de la institución tuvo lugar nuevamente frente a la sede sobre la calle Pasteur al 600, luego de dos años de no realizarse de manera presencial debido a las restricciones y cuidados por la pandemia de coronavirus. Por ese motivo, el slogan fue “Volvemos a Pasteur”.

En Pasteur, como ocurre cada año, el acto comenzó con una sirena que sonó a las 9.53, hora exacta en que un coche bomba explotó contra la sede de la mutual judía. Luego se leyeron los 85 nombres de las personas que fueron asesinadas.

Irán y Hezbollah

“La herida todavía sigue sangrando”, puntualizó Linetzky en el escenario montado frente al lugar donde ocurrió el atentado y en el que se dieron cita cientos de personas que levantaron las fotos con los rostros de los 85 muertos del 18 de julio de 1994.

El dirigente criticó que la causa AMIA sigue siendo “una de las grandes deudas de la democracia” debido a la “falta de avances en la investigación” judicial. “¿Cuándo fue el último día en que se produjo al menos una novedad en la causa?”, dijo y cuestionó a la Fiscalía Especial a cargo de Sebastián Basso y Gonzalo Miranda. “¿A qué dedican su jornada?”, preguntó y rescató la figura del fallecido Alberto Nisman, quien no obstante estuvo durante once años al frente de esa unidad sin producir pruebas contundentes.

Linetzky puntualizó que “está clara la responsabilidad de funcionarios del gobierno iraní y de Hezbollah” en el atentado y sostuvo que Basso y Miranda “tienen la obligación de monitorear permanentemente” los movimientos de los acusados.

«Los fiscales tienen la obligación de monitorear de forma permanente los movimientos de los acusados que tienen pedido de captura internacional y cuando abandonan Irán y El Líbano deberían ser arrestados», destacó y se quejó de que los acusados «viajan libremente por distintos países».

También hizo alusión al caso del avión tripulado por iraníes y venezolanos que fue retenido en Ezeiza sin que aún haya pruebas de que la tripulación tenga vínculos con la presunta planificación de un atentado, tal como se les endilgó.

«La causa AMIA es uno de los reflejos más vergonzosos de la historia argentina, una de las grandes deudas de la democracia, una imagen que detestamos mirar porque nos muestra un fracaso humillante. Sigue transcurriendo el tiempo y continuamos sin avances de la investigación del peor atentado terrorista sufrido en nuestro país».

El reclamo de Memoria Activa

Por su parte, la agrupación Memoria Activa realizó su acto a la misma hora en Plaza Lavalle, bajo el lema «28 años, la misma impunidad».

Durante ese acto, los integrantes de esa asociación que desde hace años tomó distancia de la dirigencia de la AMIA denunció que, tal como ocurre desde hace 28 años, esta fecha “sigue siendo un día imposible”. “Es un agujero en el calendario. Como si no solo hubieran volado la AMIA sino que también, con ella, el tiempo se hubiera estrellado”.

“El asesinato de nuestros familiares y amigos dejó un vacío insoportable y nos duelen sus ausencias día tras día, año tras año. 28 años después nos sigue doliendo ese abrazo que fue el último, esa última noche, ese último encuentro, esa despedida”, evocaron los familiares de las víctimas que se convocaron, como cada año, frente al Palacio de Tribunales.

Denunciaron que la dirigencia de la mutual judía sigue siendo “cómplice” del encubrimiento de los verdaderos responsables y la cuestionaron por estar “ muy lejos de la búsqueda de justicia” y cerca de cuidar “sus intereses personales y la perpetuación de la impunidad“.

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