Luego de salir a respaldar con entusiasmo la cruzada del fiscal Diego Luciani contra Cristina Fernández de Kirchner –más de uno se emocionó con su altisonante bravata de «Señores jueces, es corrupción o justicia»–, la dirigencia de Juntos por el Cambio volvió a aprovechar para salir a pegarle a la vicepresidenta en ocasión de su descargo público por la causa Vialidad. Entre las críticas y denuncias de «impunidad» no hubo, sin embargo, mención alguna a los más de 100 mensajes que intercambiaron José López y el «hermano de la vida» de Mauricio Macri, Nicolás Caputo. «No va a hacer comentarios», respondieron, automáticamente, desde el entorno de Macri, desde donde aseguraron que el expresidente ni siquiera había escuchado la alocución de CFK en la que vinculaba a su viejo amigo del Newman con el exsecretario de Obras Públicas famoso por haber revoleado bolsos con millones de dólares en un convento. 

La defensa pública de CFK frente a la acusación de Luciani tuvo un efecto aglutinador en Juntos por el Cambio: luego de semanas de internismo furioso, la coalición opositora logró ponerle pausa al día a día de cuestionamientos internos para dirigirlos, todos, contra la vicepresidenta. El único que se diferenció, cabe destacar, fue Miguel Ángel Pichetto, quien advirtió que no veía «elementos contundentes que puedan cerrar con la figura» de asociación ilícita. El resto de la tropa cambiemita, sin embargo, se abroqueló contra CFK sin chistar. 

«Por más que quiera no podrá tapar la verdad, las pruebas son contundentes e inapelables. Aunque lo quiera, no habrá pacto de impunidad. Decadente. Fin del juego», sostuvo Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica, el partido fundado por Elisa Carrió que dinamitó la tregua de JxC cuando, hace unas semanas, salió a cuestionar a varios dirigentes de la alianza opositora. En la vereda de enfrente, mientras tanto, el vicepresidente del PRO, Federico Angelini, sostuvo una línea similar: «No sorprende que Cristina Fernández cuestione y ataque a la Justicia, a los medios y al gobierno de Mauricio Macri, pero sí es cierto que pocas veces se la notó desesperada y, por momentos, fuera de sí, como hoy, lo que creo que denota que su plan de impunidad no salió como ella lo había proyectado». «Si hay algo valorable es que la Justicia no se dejó presionar», sumó, a su vez, Patricia Bullrich.

El radicalismo, por su parte, también salió en masa a cuestionar el descargo de CFK. «Cristina Kirchner juega el papel de víctima, cuando es victimaria, y no refuta ninguna prueba concreta de las que hay en su contra», sostuvo el senador Alfredo Cornejo. Más allá de las críticas, varios legisladores radicales subieron la apuesta y aprovecharon también para impulsar un pedido de juicio político contra Alberto Fernández por su «reiterada intromisión en el Poder Judicial». «El comunicado del gobierno nacional sobre la causa vialidad es una severa violación a la división de Poderes y la Constitución. Estas conductas constituyen un ataque sistemático al Poder Judicial», cuestionó Ricardo Buryaile, principal impulsor del juicio político, haciendo referencia al comunicado que sacó Casa Rosada el lunes condenado la persecución judicial contra CFK. Por fuera del bloque radical, Margarita Stolbizer también sumó su firma en el pedido de juicio político y apuntó con dureza contra la defensa pública que hizo la vicepresidenta: «No hay lawfare. Hay corrupción. La fortuna acumulada habla sola».

En un mar de críticas y denuncias, sin embargo, JxC decidió guardar silencio respecto al dato más revelador de toda la alocución de CFK: el centenar de chats entre José López y Nicolás Caputo que daban cuenta de la relación de cercanía y familiaridad entre el ex secretario de Obras Públicas y el empresario amigo de Macri. «Mauricio no va a responder ninguno de los ataques de la vicepresidenta. Hay que dejar que actúe la Justicia», deslizaron, sucintamente, desde el entorno del ex presidente. Macri, mientras tanto, pasó el día de reunión en reunión en sus oficinas de Vicente López y, según aseguraron quienes estuvieron con él, no escuchó el discurso de CFK. Durante la mañana se reunió primero con Cristian Ritondo y el legislador bonaerense Alex Campbell y, luego, encabezó un encuentro con varios legisladores del PRO de todo el país. «Esto no lo afecta para nada a Mauricio», aseguró, confiado, un peso pesado del PRO que pasó el día con el ex presidente.

Más allá de los silencios, el hallazgo de esos chats entre López y «Nicky» Caputo despertó las alarmas en un sector de JxC, puntualmente en la Coalición Cívica. «Lilita siempre dijo que no quería tener nada que ver con Caputo», señalaron desde el entorno de Elisa Carrió, desde donde recordaron cuando esta, allá por el 2016, le advirtió al empresario que tenía que «vender» sus empresas dedicadas a la obra pública para no comprometer a Macri. «Me parece perfecto que Cristina cuente lo que contó, lamento que lo hago ahora porque la están por condenar», añadió un importante dirigente de la CC que aseguró que ellos venían advirtiendo «desde siempre» respecto a la figura de Caputo. En un contexto de internas desatadas – atizadas, fundamentalmente, desde que Carrió prendió el ventilador y salió a cuestionar a dirigentes del espacio opositor por sostener supuestos negociados con Sergio Massa -, las advertencias de la CC, aunque sean por lo bajo, no son inocentes. «Las últimas apariciones de Carrió no tienen que ver directamente con este caso (por Caputo), pero sí hacen a la transparencia de JxC», agregó el referente de la CC a este diario.

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