«A 46 años los lápices siguen escribiendo». La Noche del 16 al 17 de septiembre de 1976 fue una jornada negra en la historia del país y de la Provincia de Buenos Aires, debido a que un grupo de estudiantes secundarios de La Plata fueron secuestrados por un equipo de tareas de la Policía Bonaerense, en ese momento a cargo del coronel Ramón Camps. Del total de diez estudiantes, de entre 16 y 19 años, seis aún continúan desaparecidos mientras que cuatro sobrevivieron y pudieron contar su experiencia.

La Noche de los Lápices fue uno de los sucesos más sangrientos de la última dictadura militar. Seis meses después del Golpe de Estado, mediante el que los militares consiguieron llegar al poder, La Plata se había transformado en una ciudad de lucha y resistencia por parte de los jóvenes estudiantes secundarios y universitarios. En ese contexto, las fuerzas policiales a cargo de Camps secuestraron a un grupo de diez alumnos del Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y de la Juventud Guevarista que meses antes habían sido militantes activos por el boleto estudiantil.

La Noche de los Lápices un hecho que quedó marcado en la historia Argentina.Cabe recordar que el 16 de septiembre no era una fecha más en la historia del país, ya que esa noche se cumplía el 21° aniversario del Golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en el 55. Claudio De Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro fueron secuestrados esa misma jornada en distintos puntos de la capital de Buenos Aires. Al día siguiente detenían a Emilce Moler y Patricia Miranda y casi una semana después a Pablo Díaz de la Juventud Guevarista. Gustavo Calloti, por su parte, había sido secuestrado antes que el resto del grupo y pasó meses de prisión con sus compañeros.

Dos estudiantes tenían 16 años, cuatro 17 años, otros tres habían cumplido los 18 mientras que uno solo (Díaz) ya tenía 19 años al momento del secuestro. El mismo Díaz, que fue uno de los cuatro sobrevivientes, declaró durante el Juicio de las Juntas que el beneficio del boleto estudiantil en Buenos Aires había sido suprimido en agosto de 1976 para detectar, mediante trabajos de inteligencia, quienes eran los líderes de cada escuela que seguían yendo a buscarlos y a quienes los militares caratularon como «potencial semillero subversivo».

Los seis alumnos del Colegio Normal N°3 de La Plata que fueron secuestrados durante esa noche del 16 de septiembre, y aún continúan desaparecidos. Emilce Moler y Pablo Díaz recuperaron la libertad tras un par de años detenidos. Patricia Miranda llegó a estar detenida en la cárcel de Villa Devoto en Ciudad de Buenos Aires pero también sobrevivió. Gustavo Calloti, el primer alumno secuestrado en esta historia, también padeció las torturas con el resto de sus compañeros pero logró salir con vida.

El caso de estos jóvenes estudiantes tomó repercusión pública en 1985 luego de la declaración de Pablo Díaz en el Juicio a las Juntas pero recién en el año 2003 se condenó a Miguel Etchecolatz y otros 15 represores del Circuito Camps.

En reconocimiento a la lucha de este grupo de jóvenes militantes desparecidos se conmemora cada 16 de septiembre, desde el 2006 y por decisión del entonces presidente Néstor Kirchner, el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.

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