Los más pesimistas hablan de que no habrá riesgos de continuidad de los programas pautados. Los funcionarios algo pesimistas mencionan eventuales dificultades para redefinir partidas. Y los moderados sostienen que todo se verá sobre la marcha. Cualquiera sean los pronósticos que se observen lo concreto es que la confusión y la incertidumbre imperan en estos días en la Casa Rosada ante el futuro inmediato: el de un gobierno que no tiene ley de presupuesto para el 2022 y deberá trabajar sobre la marcha las definiciones administrativas.

En la Secretaría de Legal y Técnica que lidera Vilma Ibarra se apuran por darle forma al decreto que saldrá antes del 31 de diciembre para prorrogar el Presupuesto 2021. Pero en los diferentes Ministerios el debate es otro y tiene que ver sobre la forma en que Alberto Fernández sorteará la ausencia de un presupuesto el año que viene.

Durante las charlas que mantuvo con los diputados y gobernadores del PJ el Presidente se comprometió a cumplir con el ordenamiento de las cuentas, el giro de fondos y la continuidad de la obra pública en las provincias. 

Sin embargo, muchas preguntas quedaron picando en el aire. ¿Cómo hará Alberto Fernández para asegurar un reparto de fondos que no sea discrecional? ¿Alcanzará con una reiteración de resoluciones administrativas de ampliación de fondos? ¿Servirán los decretos para dar sustento a los fondos especiales que contemplaba el proyecto 2022? Nadie lo sabe. O cada uno tiene su propia receta.

En algunos Ministerios se empiezan a preguntar si en este contexto de ausencia de presupuesto 2022 será factible planificar el corto plazo o si será válido establecer acuerdos con diferentes sectores del ámbito privado porque temen que después no se puedan cumplir. También surge la duda de los gobernadores -sobre todo de la oposición- que entrevén un reparto discrecional de fondos.

Hay quienes ponen paños fríos. Allegados al Presidente explicaron a El Cronista que la decisión de compromiso de mantener fondos y proyectos para el 2022 tiene un fundamento sólido: el crecimiento de la economía en marcha. «La reactivación es una muestra clara de que vamos a cumplir más allá de que alla o no ley de presupuesto», dijo un funcionario que tiene despacho cerca de Alberto Fernández.

Desde el Ministerio de Obra Pública que lidera Gabriel Katopodis aseguran que la obra pública a las provincias está asegurada para el 2022 y que no habrá parálisis alguna. Es mas. Advierten que con los fondos previstos hay para seis meses más de obras por terminar sin necesidad de ley de presupuesto y que avanzarán en los llamados a licitación por las obras proyectadas para el año que viene. «Podrán darse imprevistos pero las obras no se van a detener», dijeron allegados a Katopodis.

En el Ministerio de Ciencia y Tecnología no son tan entusiastas o al menso más realistas. La cartera que lidera Daniel Filmus tiene un problema técnico: la nueva cuenta de federalizacion de la ciencia no estaba contemplada en el presupuesto 2021 que se prorrogará. Así, la mayoría de las provincias del país que hoy no reciben fondos para proyectos de ciencia seguirán en ese desierto presupuestario si no se encuentra una salida técnico-administrativa.

El Ministerio de Defensa cuenta con el Fondo para la defensa creado en el 2021 que está compuesto por el 0,5% de los ingresos corrientes previstos en el Presupuesto Anual del Sector Público Nacional. Pero aseguran que habrá un reparto automático una vez que ingresen las partidas. «Podrá ser más engorroso o burocrático todo pero técnicamente está todo resuelto», aseguran en la caretar que dirige Jorge Taiana.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social están convencidos de que los programas sociales no se detendrán en el 2022 por más que no haya ley de Presupuesto. Recuerdan que en el 2019 ocurrió lo mismo y se solucionó con reiteradas resoluciones de ampliación presupuestaria. Aunque ello no contemplará los aumentos de fondos que preveía el proyecto de presupuesto que rechazo Diputados.

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