La Argentina retomó ayer los contactos estrechos con Venezuela. En medio de un mundo convulsionado por la guerra en Ucrania, la polémica por el avión iraní-venezolano varado en Ezeiza y los cuestionamientos por la violación a los derechos humanos en Caracas, el embajador argentino Oscar Laborde fue recibido por una hora y cuarenta minutos por el presidente Nicolás Maduro en un encuentro que dejó como saldo un objetivo concreto: estrechar lazos comerciales, aumentar los niveles de cercanía política y avanzar hacia una integración del régimen bolivariano con América latina.

«Fue un encuentro muy productivo y altamente positivo para retomar las relaciones bilaterales», expresó a El Cronista el flamante embajador argentino. Laborde llegó a Venezuela la semana pasada, ya mantuvo un encuentro con el canciller Carlos Faría y se reunió con Maduro en el Palacio Miraflores. Allí le entregó las cartas credenciales como nuevo embajador.

Laborde dijo que se reestablecieron las relaciones bilaterales «al más alto nivel diplomático». Es que desde hace siete años que la Argentina no tenía embajador en Caracas y sólo se manejaba con el el encargado de Negocios, Eduardo Porretti en una relación diplomáticas que hasta ahora muchos tildaban de «fría y distante». El régimen de Maduro no le confiaba a Porretti.

Durante la ceremonia realizada en el Palacio de Miraflores, Maduro habló del caso del avión iraní venezolano varado en Ezeiza sólo de modo tangencial. «No hubo queja ni reclamo», acotó el embajador Laborde al sostener que Maduro estaba al tanto del tema, pero no se detuvo mucho en el caso que levanta sospechas en Argentina por eventuales vínculos con el terrorismo.

En la reunión con el embajador Laborde el presidente de Venezuela transmitió su «satisfacción» por la designación por parte del presidente Alberto Fernández de un embajador argentino, al tiempo que recordó el Abrazo de Guayaquil, del que este 26 de julio se conmemoran 200 años. El mandatario venezolano resaltó que este hito histórico «tiene que ser el ejemplo que nos guíe en estos momentos», dijo.

Por otra parte, Maduro ofreció una colaboración en el área energética y consideró que la CELAC -que en este año la Argentina ejerce su presidencia Pro Témpore- es el ámbito propicio para desarrollar la integración regional en estos tiempos.

Según pudo saber El Cronista, esa colaboración energética se traducirá en la entrega de gasoil a la Argentina, un insumo que está faltando a nivel mundial por la guerra en Ucrania.

A la vez, Maduro se planteó con Laborde el objetivo de ampliar el intercambio comercial bilateral, que durante la gestión de Mauricio Macri se redujo casi a la mínima expresión por diferencias ideológicas. Así, Laborde repasó las oportunidades comerciales del conjunto de empresas argentinas y cuestiones de interés consular de la comunidad residente.

Además, el gobierno de Venezuela planteó la necesidad de retomar una agenda común «intensa y fructífera» en el ámbito de la cooperación, especialmente el aporte agroindustrial a través del INTA y la transferencia en tecnología aplicada que puede brindarse desde el INVAP.

 COMERCIO Y ENERGIA

Laborde llegó a Venezuela con el mandato de Alberto Fernández de retomar los vínculos con Maduro. El plan del Gobierno contempla la idea de reflotar los niveles de comercio con Venezuela que está a niveles muy bajos. Actualmente hay una balanza global entre ambos países de unos 178 millones de dólares, aunque históricamente la Argentina y Venezuela tenían más de 1.000 millones de dólares de comercio bilateral. La mayor parte (85%) de este flujo consiste en exportaciones de Argentina a Caracas. La idea del Gobierno es potenciar el comercio en el área de alimentos y maquinaria agrícola sustancialmente.

A la vez, la idea de Laborde fue reclamar al gobierno de Maduro por las deudas impagas con empresas argentinas. Hay una histórica deuda que el Estado venezolano aun no logró pagar al grupo Pescarmona, Sancor y otras empresas argentinas. También el régimen de Maduro tiene deudas con el Invap, el Inta y otras dependencias estatales de la Argentina que el nuevo embajador Laborde buscará recuperar. No hay detalles de la respuesta de Venezuela por este tema aún.

La decisión de la Argentina también es para aumentar los cultivables que hoy casi están inutilizadas en Venezuela. Se estima que sólo 150.000 hectáreas se usan en la actualidad para el cultivo y hay una expectativa de comercio en maquinaria agrícola argentina.

Laborde propuso potenciar el desarrollo agroindustrial con la venta de maquinaria agrícola, semillas y la capacitación técnica para aumentar los 3 millones de hectáreas cultivables que hoy casi están inutilizadas en Venezuela. Se estima que sólo 150.000 hectáreas se usan en la actualidad para el cultivo y hay una expectativa de comercio en maquinaria agrícola argentina de proyecciones de más de 1.500 millones de dólares.

También se habló de que la Argentina quiere recuperar la ruta aérea de Aerolíneas Argentinas a Caracas que se desactivó en los últimos años por razones políticas, sobre todo durante el mandato de Mauricio Macri. Actualmente, Venezuela sólo depende de los vuelos de Conviasa y el Gobierno cree que se podría potenciar el turismo si se abren nuevas rutas de Aerolíneas Argentinas.

Desde hace más de cinco años que Venezuela fue suspendida del Mercosur por no cumplir con la adecuación a las normas del bloque regional. La intención de Alberto Fernández que viene dialogando con Brasil y Paraguay es reincorporar a Maduro en el bloque bajo la condición estricta de adecuar de inmediato sus leyes a las normativas Mercosur. 

La idea del gobierno es «recuperar Venezuela para América latina». Se trata casi de un slogan que empezó a mencionarse en la Casa Rosada y que apunta a volver a sumar a Caracas en la agenda de América latina. Es que en la intimidad el presidente Alberto Fernández reconoce que Venezuela entabló alianzas con Rusia o Irán en los últimos años porque América latina le dio la espalda. Este tema fue parte del debate que también se desplegó en la cumbre de las Américas en Los Angeles donde la Argentina cuestionó a la administración de Joe Biden por expulsar de esa reunión de jefes de Estado a Venezuela, Cuba y Nicaragua.

En el gobierno admiten que un acercamiento a Venezuela no será sencillo sin mediar el tema de las denuncias de violaciones a los derechos humanos en Venezuela. En su paso por la Comisión de Acuerdos del Senado el designado embajador Laborde interpretó que este tema será «relevante» para la Argentina aunque no quiso calificar como una «dictadura» al actual gobierno de Maduro.

Por otra parte, el mandato encomendado a Laborde es entablar diálogo urgente con la oposición venezolana. Pero no cualquier opositor. La Argentina hoy no reconoce al presidente interino designado por el frente opositor, Juan Guaidó que cuenta con el aval de Estados Unidos. En cambio, el Gobierno se dispone a darle apoyo y establecer contacto con Henrique Capriles, el otro líder opositor al que consideran más «racional». No sólo esto, en la Cancillería ya vienen manteniendo diálogos secretos con Capriles a quien consideran también que tiene peso territorial. Este líder opositor mantiene el poder político en un tercio de las alcaldías de Venezuela mientras que Guaidó carece de este peso territorial. Este es un tema que Laborde y el canciller Cafiero vienen dialogando.

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